
Oxford, Mississippi. Ciudad universitaria del sur de Estados Unidos. Decía mi profesor de periodismo especializado que escribir de memoria no es profesional. Pero digamos que el pez banana no pretende ser muy profesional y que se fía más de sus impresiones en frío. Si es que existen ese tipo de impresiones. O digamos que es una excusa bonita para justificar mi pereza. El caso es que hoy rescato estas fotos y traigo algo de aquel día a esta entrada. No recuerdo la fecha exacta, pero era octubre de 201o. Bill Clinton venía a dar un mitin a la Ole Miss, la Universidad de Mississippi.
Mississippi es un Estado conservador marcado por el estigma de la esclavitud. Y eso a pesar, o quizá por ello, de que su población es en gran parte negra (Obama confiaba en que el votante afroamericano le diese el poder de este Estado). Un ejemplo: en la Ole Miss, los negros no tienen fraternidades ni hermandades en el campus. Otro detalle: la mascota de la Universidad responde al típico sureño blanco y justo en aquel octubre decidieron cambiarla por sus reminiscencias, según algunos, racistas. En la votación se decidió que la nueva mascota fuese un oso horrible y sin historia, pero al menos era imposible determinar si era afroamericano o estadounidense de pro. Además, las las urnas salvaguardaban al nuevo símbolo de la imposición histórica. Eso sí, el color del oso es negro. Y creo que es de Lousiana. En fin, lo importante es que anime a los Rebels, el equipo deportivo de la Ole Miss, para que siga triunfando. Su equipo de fútbol americano ha ganado unas 19 de las 31 finales de liga que ha disputado. De su cantera de baloncesto al menos 8 jugadores han llegado a la NBA.
Otro dato sobre el Estado de Mississippi (y cito a la Wiki). Era de tradición demócrata, en gran parte por su odio al Partido Republicano que abolió la esclavitud tras la Guerra Civil. Hoy en día, vira de nuevo hacia el republicanismo, más conservador. Basta poner Mississippi y republicanos en Google para encontrar algunas cifras. Así que no es de extrañar que en el mitin de aquel día, entre militares, marines, yuppies demócratas colgados del móvil y parapetados tras las gafas de sol y el traje de Armani como recién aterrizados de New York City, y sorrority girls y frat boys hijos de señores feudales de los tiempos modernos aparcando su súper jeeps automáticos en el parking del campus, una gran parte del público fuese población negra (o afroamericana, como gustéis) e inmigrante, apoyando al partido que lucha por sus derechos. Y dicho esto, unas imágenes, que valen más que mil palabras. O eso dicen. (Terminar con un topicazo es un final redondo).
P.D.: Fotos de Bill, ninguna. Mi metro sesenta de estatura, el calor y la gran cantidad de gente protegiendo con su vida su sitio en primera fila me disuadieron de intentar el oportuno acercamiento al que está obligada una reportera aguerrida como yo. Pero en fin, ese día la vocación periodística no estaba en auge. Y a Bill lo tenemos todos muy visto.
Las hermanas Scott estaban en la cárcel desde el 96 por un atraco a mano armada. El atraco fue en el 93. Robaron 11 dólares. Muchos ciudadanos pedían su libertad. Se la concedieron al fin en diciembre del año pasado. Unas de ellas, Jamie, sufría una enfermedad renal. Su diálisis costaba al Estado 190.000 dólares al año por lo que el Gobernador, el republicano Haley Barbour, decidió excarcelarlas. La condición era que Gladys, la otra hermana, le donase su riñón.


Un infiltrado anti demócrata. Travis Childers era el candidato del Partido Demócrata en Mississippi. Fue derrotado en 2010.


La visita del ex presidente supuso un día completo de fiesta. Algunos se lo tomaron como una excursión al campo. Otros aprovechaban para tomar el sol entre alegatos de igualdad y vítores a la patria. Jóvenes festivaleras, jornaleros, picniks bucólicos y una mujerona cantando gospel en el escenario.

Un break para rezar.





Sorority girls. Están de moda esos pantalones cortos de Nike y todas las chicas del campus los llevan. En invierno, con botas Ugg y calentadores si es necesario. Pero con los shorts. En especial las chicas de las hermandades. En las tiendas de Oxford, siguiendo el rollo yanqui de adorar todo lo relacionado con la universidad de uno (por ejemplo, muchos americanos llevan en la matrícula del coche las siglas del lugar donde estudiaron), se vendían todo tipo de objetos relacionados con la Ole Miss. Además de las tazas, sudaderas y gorras típicas se podían encontrar palos de golf, moldes para muffins, gafas de sol, pendientes, imanes para la nevera, manoplas y un largo etcétera. Pero en Oxford, si ibas de shopping, podías encontrar también miles de pantalones Nike como estos forrando las paredes de las tiendas. De todos los colores. Todos iguales. Un uniforme muy práctico que cumplía su función: uniformar a las chicas. El sábado, cuando sacaban sus mejores galas, se embutían en minifaldas y se subían a sus taconazos estaban irreconocibles. Eso sí. De noche o de pantaloneta, siempre iban maquilladas.

Los yuppies, por ejemplo.
El entrañable Coronel Reb. Antigua mascota de la Ole Miss sustituída por un oso de Lousiana. Triste final, Coronel.
Buy american!!













